Billetes Hugin

Nuestro interés por las Hugin

En 1996, cuando empezamos a realizar circulaciones con trenes de jardín, decidimos utilizar para la venta de billetes algún sistema histórico de los empleados en el ferrocarril español. El sistema que más aceptación tuvo entre los socios fue, lógicamente, el billete Edmondson y el consiguiente compostor, pero la dificultad para conseguir compostores es altísima, además, por aquel entonces, RENFE empezaba a deshacerse de las billeteras mecánicas HUGIN y no fue difícil conseguir alguna de éstas.

La complicación surgió en el momento de poner una en servicio. Éstas máquinas enteramente mecánicas tienen gran complejidad a la hora de ser reparadas y prácticamente no existen personas especializadas en su mantenimiento. Esta circunstancia, en principio un inconveniente, nos permitió con el paso de los años y la puesta en servicio de una decena de máquinas, llegar a alcanzar un alto conocimiento sobre ellas.

En la actualidad continuamos utilizando estas billeteras los días de apertura al público en el Ferrocarril de las Delicias.

Exposición “30 años de billetes con Hugin”

En la Jornada de Puertas Abiertas del Museo del Ferrocarril de 1997 celebrada el 25 de octubre, colaboramos con el Museo instalando un circuito portátil de cinco pulgadas e iniciamos la venta de billetes con máquina HUGIN. La oportunidad era única, puesto que ese mismo año se celebraba el 30 aniversario de la puesta en servicio de estos aparatos y, además, se intuía la definitiva retirada del servicio de este método de venta. Para celebrar la efeméride, ese mismo día en la sala Metro del Museo (ahora Faustino García Linares) instalamos una exposición sobre estas billeteras y sus orígenes, en ella se podía ver una máquina billetera de cada serie y una registradora Ka 23, modelo del que se partió para desarrollar la billetera.

Exposición de máquinas Hugin en el Museo del Ferrocarril

En seis paneles se mostraban libros, documentación, fotografías, billetes, curiosidades y, en general, todo lo que, hasta el momento, habíamos recopilado referente a estas máquinas. La exposición se completaba con el conjunto de complementos al uso con la billetera, manivela, árbol porta-clichés y casillero porta-billetes.

Paneles de la exposición de máquinas Hugin en el Museo del Ferrocarril

Para complementar la exposición, realizamos la edición de un tarjetón conmemorativo que incluye tres billetes originales con la impresión de máquina y cliché especial. Los billetes son uno de cada serie incluyendo uno siena de tercera clase. En su reverso, un texto invita a recordar cuando usábamos estos billetes en nuestros viajes en tren.

Tarjetón Hugin

Desde aquel 25 de octubre del 97 y hasta el momento, solo salvo incidencia, no hemos dejado de realizar el despacho de billetes con máquinas HUGIN.

Las registradoras Ka 23

La billetera HUGIN es el resultado de la transformación de una caja registradora de la casa sueca, Hugin Kassaregister, encargada por RENFE a mediados de los años 60. La máquina elegida fue la “Ka 23”,  diseñada en los años cincuenta y de comprobada eficacia. Miles de máquinas de esa serie y de su hermana la “Ka 28” prestaban servicio en multitud de establecimientos. Lo más increíble es que a día de hoy, aún se pueden encontrar en algunos comercios de todo el mundo, máquinas de estas series en estado de marcha,  sin que existan personas especializadas en su mantenimiento, fungibles ni repuestos.

Máquina Hugin Ka23

A diferencia de las billeteras de RENFE, de las que hablaremos más adelante, las registradoras comerciales estaban diseñadas para su uso en establecimientos de venta al detalle y tenían todos los elementos propios de estos aparatos. El cajón billetero/monedero donde alojar el efectivo de las transacciones (una característica común de todas las registradoras HUGIN es el cajón de acero inoxidable), las teclas de vendedor, con las que registrar en el rollo diario quién es el responsable de cada operación y las “barras motor” (término con el que denominaban los botones negros con los que se disparaba el motor al sumar un artículo o al totalizar), así como, las funciones de totalizador diario, total acumulado y puesta a cero. Por descontado todas disponían de imprenta para la confección del “ticket” que se entrega al cliente con cada compra y con la que imprimir en el rollo diario cada operación y poder llevar un registro preciso de cada venta.

Esquema de la máquina Hugin Ka 23

Las billeteras Hugin de Renfe

Máquina Hugin empleada en RenfeLa transformación consistió básicamente en la eliminación del cajón monedero y el rollo de papel de “tickets” y en la adaptación de la imprenta para facilitar la impresión del billete. En el teclado se añadieron dos filas para la tarifa, y se sustituyó la barra de vendedores por la de clase del trayecto. También se eliminó la posibilidad de comienzo diario, las billeteras acumulan la suma de los billetes vendidos sin posibilidad de puesta a cero, cuando se alcanza el millón de pesetas vendido el contador comienza desde cero. La transformación más compleja fue la realizada en la imprenta, además de la impresión del billete, tuvieron que modificarse los rodillos de impresión para que contuvieran los tipos propios de los billetes, como la clase, fecha, tarifa, número de tren y lo más representativo; el carril que soporta el cliché con la impresión del origen, destino y distancia del trayecto en cuestión.

El cliché consiste en una placa rectangular metálica de una aleación de cinc con la estampación en relieve de la estación de origen, la de destino y la distancia comercial entre ambas. Miden 110 x 25 x 0,5 mm y se encargan ya troquelados, con los bordes ondulados para facilitar su manejo y evitar cortes.

Cliché empleado por Renfe

Los clichés se estampaban en una máquina especial que actúa sobre éstos como una máquina de escribir sobre el papel, sólo que a diferencia de ésta última, la de los clichés dispone de dos martillos por tipo, uno macho y otro hembra para lograr estampar el relieve. Esta labor la realizaba el Departamento de Intervención Viajeros de Renfe, la máquina compartió espacio muchos años con las imprentas de billetes Edmondson en la avenida Ciudad de Barcelona de Madrid. En la actualidad, la confeccionadora de clichés se encuentra preservada en el Museo del Ferrocarril de Madrid.

hugincliches

Dentro de las realizaciones previstas en el Plan Decenal de Modernización de turno, las billeteras Hugin entraron en servicio de forma oficial el 12 de julio de 1967 en la madrileña estación de Príncipe Pío, en esa misma estación y, antes, en las dependencias de la Avenida Ciudad de Barcelona se realizaron las pruebas y ajustes, en colaboración con la casa fabricante, Hugin Cassaregister y la empresa que, posteriormente, se encargaría del mantenimiento de las billeteras, Gispert S.A. El servicio se implantó con una primera remesa de 300 máquinas en toda la primera zona y en las líneas de Madrid a Algodor y Valencia de Alcántara de la segunda. Tres años mas tarde, la práctica totalidad de la red contaba con este sistema de venta de billetes, incluso estaciones principales como Atocha, para las que se preveía establecer otro sistema pensado para estaciones de mayor tráfico, contó con un importante parque de billeteras Hugin, de hecho, tras muchos intentos, las Hugin fueron las protagonistas de la expendición de billetes hasta la masiva implantación en los años noventa del sistema informático VISIR.

Los billetes Hugin en Renfe

Los billetes HUGIN son de cartulina y tienen un tamaño de 40 x 75 milímetros. Una característica común a todos los billetes HUGIN y diferenciadora de los tradicionales títulos de viaje era el entramado del color de fondo. Las tintas empleadas, se contrastaban con una trama blanca creada con la repetición del escudo de la empresa (como el reproducido en el fondo de este texto, que se corresponde con el de los billetes complementarios de la 1ª época). Estos mismos entramados de fondo se usarían, además, en los billetes de reserva electrónica puestos en servicio poco después y que situaron a RENFE en la cabeza de la informatización de los sistemas de venta de billetes, siendo la primera empresa a nivel mundial en realizarlo.

Existía, en cada estación, un stock de billetes preimpresos, con el color de fondo, una serie de epígrafes para completar con la HUGIN y el tipo de billete; ida y vuelta/regreso, niño, electrotren, ter, talgo II, etc. En origen, se mantuvo la tradicional distinción por colores para cada clase: amarillo para la primera, verde para la segunda y siena para la tercera, del modo como se venía haciendo, desde siempre, con los billetes Edmondson. Esto se mantuvo hasta que en una circular del Departamento de Presupuestos e Intervención de RENFE del 10 de septiembre de 1969, se instaba a agotar las existencias de billetes con los colores tradicionales y a unificar todas las clases a los de color amarillo, teniendo en cuenta la posibilidad que ofrece la propia billetera de imprimir la clase en el momento de confeccionar el billete.

Además de las preimpresiones mencionadas y los colores propios de cada clase, existían billetes complementarios, pases, diferencias de clase, controles, etc. cuyo color de fondo era normalmente el azul (como el aquí reproducido correspondiente a la primera serie).

El inventario de billetes que cada estación debía mantener se redujo de forma considerable con respecto al sistema Edmondson, puesto que las impresiones correspondientes al número de tren, tarifa, importe, clase, origen, destino, distancia, fecha y número de billete se realizaba con la HUGIN, datos estos que figuraban ya impresos en los otros billetes.
(A excepción del número de tren que no se consignaba y lógicamente, la fecha que se gravaba en relieve con el compostor).

Otra ventaja sustancial a nivel administrativo, era el hecho de que los billetes HUGIN carecían de valor hasta que se validaban uno por uno con la billetera en la estación u Oficina de Viajes correspondiente, a diferencia de los billetes Edmondson de destino fijo y precio impreso a los que se les consideraba  dinero en efectivo y el control sobre ellos era férreo. Esto permitió que se pudiese encargar la fabricación de los billetes a imprentas ajenas a RENFE, que teniendo en cuenta lo dicho anteriormente, estaba obligada a fabricar los billetes por sus propios medios. Las imprentas con más rancia tradición ferroviaria: Ferreira, Milán, Minuesa y especialmente Rivadeneyra, fueron las encargadas de confeccionar las vastas cantidades de billetes que pasaron por las bocas de las HUGIN durante más de treinta años de servicio.

Dada la versatilidad que ofrecía la HUGIN, no tardaron en aparecer abonos y tarjetas multiviaje que se validaban con la misma máquina, reduciendo, aún más, el volumen de tarjetas y librillos en cada dependencia.

Algunos billetes

Pulsa para verlos enteros.

Las últimas Hugin en Renfe

El 29 de septiembre de 1999, la circular administrativa CI-SCP-005/99-0 de la Dirección de Sistemas Contables y Procedimientos de RENFE, ordena la supresión definitiva de venta de billetes mediante máquinas HUGIN tras 32 años de servicio. Una de las razones que se esgrimían para el cese del servicio era el temido “efecto 2000”, en realidad poco tenían que temer puesto que el fechador de estas máquinas es perpetuo. Por lo demás es cierto que tras la desaparición de la empresa “Gispert” estas máquinas carecían de mantenimiento y suministro de fungibles y las que aún quedaban en servicio, presentaban carencias en estos aspectos.

Las siguientes fotografías corresponden a máquinas de distintas estaciones de España que prestaron servicio hasta los últimos días. Con la máquina de Carbajales de Alba, (línea de Zamora a A Coruña) en el año 1997 sólo se vendieron tres billetes, sin embargo con la del Puerto de Navacerrada (línea de Cercedilla a Los Cotos) ese mismo año se vendieron varios miles. Lo más interesante de estas fotos es ver el ambiente de cada gabinete de circulación, al ser estaciones pequeñas, los factores encargados de cada dependencia le imprimían al entorno su “toque personal”. El “ambientillo ferroviario” cada vez más escaso, aún estaba presente en algunas estaciones.

Las Hugin más populares

Hugin Kassaregister, presente durante décadas y líder del sector, disponía de gran cantidad de modelos. Aquí veremos los más conocidos. Estas máquinas, han prestado servicio en multitud de establecimientos y seguro las reconocerán.

La calidad y fiabilidad de estas registradoras especialmente las “Ka” las permite sobrevivir hoy en día en algunos comercios.

HUGIN Ka33

La más “ye-ye” de las registradoras del momento. Era el modelo más económico de la gama y estaba diseñada especialmente para pequeños comercios.

Reina de peluquerías y boutiques lucía una amplia gama de colores, muy al estilo de los omnipresentes teléfonos “Heraldo” del monopolio telefónico de aquel entonces (por aquellos días no solo Kennedy disponía de un teléfono rojo).

Hugin ka33

HUGIN Ka23/Ka28

La más fiable y robusta de la gama, todo su interior era de acero pavonado y su adquisición suponía un importante desembolso. Existían multitud de versiones y estaba pensada para todo tipo de establecimientos. Como explicamos anteriormente, es el génesis de las billeteras de RENFE.

Fue casi un símbolo de las grandes cafeterías, La versión de acero inoxidable era la más preciada en estos establecimientos (quién no recuerda la señorita del Brillante en su cubículo de un metro cuadrado repartiendo platillos con los cambios).

HUGIN Ka28HUGIN Ka40/HUGIN 45

La Ka 40, diseñada a finales de los 60, y su desarrollo definitivo, la 45, fueron las últimas y más evolucionadas de las registradoras mecánicas de la casa, su punto débil era la rueda dentada del motor, fabricada en un estratificado de baquelita que, en caso de bloquease la máquina, se quedaba sin un solo diente.

Pensada para sustituir a todos los demás modelos de la firma, a finales de los 70 era la registradora más presente en todo tipo de comercios. El color más extendido fue un azul a medio camino entre el celeste y el eléctrico. RENFE las utilizó sin modificaciones con el mencionado color azul, para facturar paquetería.

Hugin K45

HUGIN 50

Adaptarse o morir, la HUGIN 50 fue la primera registradora electrónica de la firma todavía con muchos elementos mecánicos e incapaz de competir en precio con las marcas japonesas que empezaban a invadir el mercado a mediados de los 80.

Los empresarios de hostelería se las rifaban, en los “bares ingleses” tan de moda por aquellos años era habitual ver la versión color “butano”. Al final las relegaron a los guardarropa donde aún sobreviven algunas.

Hugin K50